Obstáculos impiden a textileras abastecer el mercado local

El conflicto binacional pone en riesgo el suministro de materia prima para la confección. Colombia exportó $ 1,2 millardos en productos del sector en 2008
La industria textil venezolana, al igual que otros sectores manufactureros, padece la caída de la producción, la falta de políticas públicas de estímulo, la inseguridad jurídica, la carencia de divisas para garantizar la materia prima y las consecuencias de una moneda sobrevaluada que favorecen en exceso las importaciones y el contrabando.

El esfuerzo que hacen varias empresas del sector para colocar productos en el mercado se ve opacado por la entrada de miles de piezas de países con precios más bajos y condiciones comerciales que les permiten ser más competitivos. En los últimos años, la llegada de tiendas de ropa íntima, casual y textiles de Colombia ha sido clave para garantizar una oferta variada de productos para los consumidores venezolanos, pero, a su vez, se refleja la poca capacidad de respuesta de los fabricados en el país para recuperar el espacio perdido.

Cifras de la Asociación Colombiana de Productores Textiles indican que en 2008 se exportaron a Venezuela más de 1,2 millardos de dólares entre prendas de vestir, telas, material de confección y otros. Este año, aun cuando los retrasos en la entrega de divisas y el condicionamiento de presentar certificados frenaron el ingreso de estos productos, la oficina de Promoción de las Exportaciones de Colombia refleja que entre enero y mayo se lograron vender 337,72 millones de dólares en productos textiles y de confección, una caída de 37% en comparación con los 537,52 millones de dólares colocados en Venezuela en los primeros 5 meses de 2008.

Iván Amaya, presidente del gremio textil colombiano, ha admitido que el conflicto político y la decisión de Venezuela de frenar el comercio representa un riesgo para las empresas del sector que tienen en este país el principal destino de sus exportaciones. El costo de cambiar de socio es analizado por las empresas neogranadinas, mientras que en Venezuela los importadores temen quedarse sin el suministro oportuno de materia prima y de productos.

El ministro de Comercio, Eduardo Samán, sostiene que tienen inventario para por lo menos seis meses para las tiendas de ropa íntima, casual y otras prendas manufacturadas en Colombia, y que por lo tanto no habrá escasez. Esto dará tiempo para la llegada de proveedores de Argentina y Brasil. ´Los productos, incluso, son más baratos y más bonitos que los colombianos. Ya veré a las chicas con las chaquetas de cuero de Argentina´, destacó el ministro.

Locales en desventaja
El presidente de Conindustria, Carlos Larrazábal, sostiene que el problema no es cambiar de socio, sino que no existan las condiciones para que la industria local pueda asumir de forma inmediata la producción de los productos que se traían de Colombia y de otros mercados.

´No se trata de hacer ruedas de negocios para que los empresarios capitalistas de Brasil, Argentina o de cualquier país nos vendan los productos que no se traerán coyunturalmente de Colombia, sino que no se están creando las condiciones para que las industrias nacionales´, planteó.

Afirma que, sin duda, limitar el comercio con Colombia generará problemas con el suministro de insumos.

´Aquí seguimos con una economía de puertos que da empleo a empresas de otros países, mientras que las locales están cada vez más afectadas por exceso de trámites, de control de cambio, amenazas de expropiación y de conflictos laborales´, dijo.

Elvira de Parés, directora del Instituto de Diseño Brivil y empresaria del sector confección, sostiene que aunque existe cierto inventario de materia prima importada, la oferta nacional es escasa para satisfacer las necesidades de las empresas del ramo. ´Las textileras locales no tienes una oferta suficiente para atender las exigencias de las fábricas, ni de los talleres, ni de los diseñadores. Normalmente se traen materiales de Europa, Estados Unidos y de Colombia que es nuestro principal proveedor con empresas como Coltejer, Fabricato, Lafayette, y Pat Primo´, refiere Parés.

La empresaria acotó que el mercado local tiene una oferta buena en telas jeans y de tejido de punto que se usa para fabricar franelas, chemises y ropa interior, pero debe aumentarse la producción para sustituir completamente las importaciones.

´La producción en la cadena textil confección permite que existan pequeñas y medianas empresas, pero es difícil que se mantengan, porque no hay condiciones para operar´, indicó. Considera que el Gobierno debe pensar en el productor local y aprobar incentivos.

Publicado en Sin categoría

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.