El petróleo pierde fuerza como combustible de la economía

La Navidad de 2007 encontró a una porción importante de los venezolanos con jeans nuevos, más dinero en el bolsillo, teléfono celular, una moto o carro financiado a bajas tasas de interés y un ambiente donde quien quería emplearse podía hacerlo sin gran esfuerzo. Además, las familias con tarjetas de crédito tenían dólares baratos para ir de compras a Miami.

Pero lentamente la burbuja de confort desapareció, el salario comenzó a comprar menos, los dólares para viajar disminuyeron a la mitad y progresivamente el ambiente se ha nublado de tal forma que la economía cae 2,4% en el segundo trimestre de 2009, se anticipa un declive o mínimo aumento para todo el año y las proyecciones de firmas especializadas como Ecoanalítica prevén para 2010 crecimiento a ras de piso, de entre 0 y 2%, muy por debajo de lo alcanzado en el período 2004-2008.

Todo esto ocurre a pesar de que el petróleo, componente esencial que prácticamente provee todas las divisas y la mitad del ingreso, se recupera velozmente del bajón sufrido por la crisis internacional, promedia 50,32 dólares en el año e inicia la semana en 67,18 dólares.

Comienza a aflorar un problema de fondo: el precio del petróleo pierde fuerza para impulsar el crecimiento de la economía.

Reinier Schliesser, profesor de la Universidad Metropolitana, subraya que la economía comenzó a desacelerarse en el primer semestre de 2008, cuando el barril superó los 100 dólares, de tal forma, que ´hay algo más que la dinámica petrolera. La desaceleración precede a la crisis internacional´.

Estos nuevos tiempos de expectativas limitadas obedecen al agotamiento de un modelo basado en el gasto público.

La historia reciente indica que producto de la convulsión política, las empresas producían muy por debajo de su capacidad al cierre de 2003. Entonces, entre 2004 y 2007, la escalada del precio del petróleo disparó el gasto público, las órdenes de compra comenzaron a llegar y las máquinas que permanecían desenchufadas entraron en funcionamiento.

´Sólo había que utilizar los recursos que estaban allí y en ese contexto la expansión del gasto público es muy efectiva, es una etapa de fácil crecimiento. Pero para continuar creciendo necesitas inversión y mejoras tecnológicas. Cuando estás utilizando toda tu capacidad instalada no basta que aumenten las órdenes de compra, necesitas nuevas máquinas para producir más´, dice Reinier Schliesser.

El resultado es que incluso con un incremento importante de los precios del petróleo el espacio para crecer es reducido.

´La economía es como un carro que ahora tiene muy cerca una pared. Podemos acelerar el carro con el gasto público e igual no nos vamos a mover mucho, porque topamos con una pared que sólo podemos derribar con más inversión y tecnología´, resume Reinier Schliesser, quien cuenta con un master en desarrollo económico de la Universidad de Harvard.

En su informe económico el Banco Central apunta en esta dirección al registrar que ´los empresarios del sector manufacturero manifestaron que la incertidumbre, la falta de proveedores y de divisas y el control de precios han sido elementos que han limitado el crecimiento de la industria. En este contexto, el gasto de inversión ha aumentado a un ritmo moderado y el sector enfrenta una necesidad perentoria de renovar y ampliar su stock de capital, sobre todo al considerar los elevados niveles de utilización de la capacidad que se observaron en 2008´.

No se trata de que la inversión privada es inexistente, el Banco Central indica que se ubica en 19% del PIB al cierre de 2008, el problema es que mayoritariamente se dirige a la compra de vehículos, edificaciones y a reemplazar máquinas en vez de instalar nuevas plantas.

En este entorno, el incremento de los precios del petróleo podría aumentar los dólares para importar pero la producción nacional avanzaría de forma reducida, limitando la creación de puestos de trabajo y colocando un techo cercano al salario.

Analistas coinciden en que para estimular la inversión privada es necesario un buen ambiente de negocios, seguridad jurídica, derechos de propiedad, entre otros ingredientes.

José Guerra, ex gerente de investigación económica del BCV, adelanta que el Gobierno va a tratar de estimular la economía con mayor gasto ´y al existir problemas de oferta el resultado va a ser mayor inflación´.

´Además hay que considerar que una porción del gasto público ahora tiene que ir a cubrir los déficit de las empresas estatizadas´, agrega José Guerra.

La posibilidad de que el sector público logre generar prosperidad y reducción sostenida de la pobreza sin el acompañamiento del sector privado luce poco probable, inclusive con otro salto estelar del barril.

Después de ajustar por la inflación el precio del petróleo, en términos reales, llegó a ubicarse entre 2004-2008 a niveles equiparables e incluso superiores a los del boom del 70. Pero al añadir a la fórmula el aumento de la población, que Pdvsa produce menos que en 1998 y el incremento del consumo interno de gasolina, queda en evidencia que los recursos a repartir no son tantos.

´¿Por qué estamos produciendo menos petróleo que en 1998? Tuvimos un boom de precios inmenso que no pudimos aprovechar adecuadamente porque el país se enfrascó en una diatriba que le impidió incrementar la producción como sí lo han hecho Arabia Saudí y Rusia´, subraya Reinier Schliesser.

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