Consumo de medicinas por persona se redujo a menos de una unidad

La situación actual de la escasez de medicamentos, lejos de mejorar, se sigue agudizando por la caída de la producción nacional, por un dólar oficial y paralelo por encima de 1.000 bolívares y por la hiperinflación, que en 2018 llegó a 1.698.488% y ha pulverizado cada salario mínimo que decreta Nicolás Maduro. Ni siquiera el nuevo sueldo y monto de la pensión de 18.000 bolívares alcanza para un mes de tratamiento para controlar la presión arterial alta.

En un establecimiento ubicado en el este de Caracas, un blíster de 10 pastillas de losartán potásico, de 50 mg, costaba el jueves 7.700 bolívares. Un medicamento para la tiroides, de 25 microgramos con 30 tabletas, tenía un precio de 37.400 bolívares. La presentación de 100 microgramos valía 40.800 bolívares, más de 2 salarios mínimo, y no quedaría nada para la alimentación.

El doctor Aquiles Salas, del Centro Médico de Caracas, aseveró que en 2019 siguen las fallas en el abastecimiento de fármacos y los aumentos de los precios de los que se encuentran en el mercado. “Nosotros le indicamos al paciente lo posible, pero estos pasan mucho trabajo. A cada rato nos llaman porque no logran conseguir los medicamentos, y cuando los consiguen, no pueden cumplir todo el tratamiento por los costos”, añadió.

Tito López, presidente de la Cifar, Cámara de la Industria Farmacéutica Venezolana, afirmó: “Hace 4 años se hablaba de que el consumo per cápita estaba entre 20 y 25 unidades, actualmente ni siquiera es una unidad por paciente”.

Indicó que entre noviembre de 2017 y noviembre del año pasado el sector farmacéutico apenas vendió 200 millones de unidades, cuando en 2014 fueron 714 millones. “Además, en esas 200 millones de unidades que se colocaron no hay variedad. Hay muchos medicamentos que se repiten. En Venezuela la medicina que más se vende es el acetaminofén, cuando en un mercado normal es un cardiovascular o un atorvastatina, que es para los triglicéridos y el colesterol, el medicamento de primera línea”.

Señaló que noviembre fue el mes cuando se facturaron más unidades, pero solo fueron 18 millones. Hace 5 años la industria facturaba entre 50 millones y 60 millones mensuales.

Este año no se vislumbra mejor. De hecho, López prevé que la participación de las empresas transnacionales en este año no llegará ni a 6% porque la mayoría se fue del país. “Las multinacionales tenían un papel importante dentro del mercado porque traían medicamentos que no se producen en Venezuela, como hormonales, para enfermedades catastróficas, vacunas e insulina”.

Ante el desabastecimiento y los elevados precios, el venezolano se ha visto en la necesidad de solicitar medicamentos por medios de comunicación. Es costumbre ver que usuarios pidan a través de algún programa de televisión, de radio, por Twitter, Facebook o una historia de Instagram o Whatsapp el medicamento que necesitan, o que requiere un conocido, junto con la dosis y el número de contacto.

Divisas. Los resultados de la Encuesta de Coyuntura realizada por Conindustria, correspondiente al tercer trimestre del año, indican que el segundo factor que más perjudicó la fabricación de productos fue la falta de disponibilidad de divisas. Ecoanalítica calculó que entre enero y septiembre las asignaciones para el sector privado cayeron 38% con respecto al mismo período de 2017.

La industria farmacéutica es una de las más ahogadas. La oferta de divisas para la importación de materia prima ha sido más que insuficiente. El titular de Cifar aseguró que el año pasado el sector recibió “una pobre” adjudicación por parte del Dicom, lo que no permitió que aumentara la producción. Las empresas afiliadas a la cámara recibieron el año pasado solo 463.000 dólares, y solamente liquidaron a 61% de ellas. El otro 31% de las empresas sigue a la espera.

López recordó que en 2014, un año en el que había variedad de productos en las farmacias y los pacientes conseguían la medicina que necesitaban, la industria recibió 575 millones de dólares.

“El último ministro que designaron (Carlos Alvarado) no se ha reunido con la industria, y tiene que hacerlo, tiene que darle apoyo. No podemos seguir dependiendo de unas subastas en las que además mezclan a vendedores de lámparas, supermercados, etcétera, con medicamentos”.

Añadió que la hiperinflación, los controles de precios y la importante fuga de talentos también han comprometido fuertemente la producción. “Hay personas que se están muriendo por falta de medicamentos, hay gente delicada de salud que tiene que cumplir con un tratamiento de por vida. Nosotros no somos los que implementamos las políticas económicas del país, las políticas de importación ni las de puerto”, dijo.

“La hiperinflación ha traído como consecuencia que todo esté medido al dólar no oficial. Y ahora los proveedores de insumos de la industria piden que se prepague, ni siquiera de contado, para luego despachar”, agregó.

Cifra. 200 millones de unidades vendió el sector entre noviembre de 2017 y noviembre de 2018. En 2014 fueron 714 millones

Fuente: El Nacional / CSM

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