Este año, el Consejo de la Orden al Mérito Industrial reconoció con la Orden al Mérito Industrial a Pedro Pablo Meza, como personalidad de destacada trayectoria en la vida gremial y figura de renombre en la vida pública regional.
El reconocimiento fue recibido por Giselle Meza, en ausencia de su padre, ya retirado de la vida pública por problemas de salud y en su lugar, Laura John Rangel, periodista, exgerente de la Cámara y querida amiga de “el señor Meza” como suele referirse a él, hizo una intervención fiel y emotiva de la figura de Pedro Pablo Meza, un gremialista en todo el sentido de la palabra, un caballero y un ciudadano comprometido con el país.
Aquí compartimos algunos fragmentos de ese discurso
“Es reconocido por haber liderado, por casi una década, una de las instituciones empresariales más influyentes de Venezuela: esta, su casa, la Cámara de Industriales del Estado Aragua. Su gestión estuvo signada por la férrea defensa de las libertades económicas y el fortalecimiento estratégico de las industrias radicadas en nuestra entidad. Tras culminar su mandato presidencial, continuó aportando su invaluable experiencia a la organización como Asesor de la Junta Directiva.”
“Bajo su liderazgo, emprendimos una cruzada intensa por cada rincón de la región aragüeña para visibilizar el impacto de las medidas económicas en nuestras zonas industriales. Él logró que el gremio no solo fuese escuchado, sino profundamente valorado. Esa firmeza para proteger al gremio era tan apasionada que un querido amigo de esas lides, a modo de chanza, le puso el apodo de «el talibán». Lo llamaba así para fastidiarlo, porque el Sr. Meza defendía con garras y dientes, sin medias tintas, esos principios y valores que a veces otros no estaban dispuestos a sostener.”
“Bajo esa misma premisa, fue un promotor incansable de la unidad de los gremios cúpula; nos repetía constantemente que debíamos hablar con una sola voz desde Conindustria, Fedecámaras y Consecomercio. ¡Unidad, unidad, unidad!, era su consigna. De él nos queda también su maravillosa obsesión por la teoría del “house keeping”. El Sr. Meza siempre nos decía que si algo se dañaba, por pequeño que fuera, había que arreglarlo de inmediato. Advertía que si te acostumbras a ver el descuido, te acostumbras a vivir en él. Esa máxima resume su vida: la excelencia no admite prórrogas.”
“Detrás de ese hombre de posturas firmes y mirada vigilante, quienes tuvimos la dicha de trabajar codo a codo con él, descubrimos al amigo leal. Un hombre de una nobleza inmensa, de esas que no se andan exhibiendo y que, por lo tanto, no todos lograron comprender. Pero, sobre todo, descubrimos a un esposo ejemplar y a un padre profundamente amoroso.”
Gracias por tanto Pedro Pablo Meza y a Laura John por el respeto, cariño y admiración expresados en sus palabras, las cuales compartimos.