La devaluación… llegó el lobo

Guillermo García N. (*)

Tanto alertar muchas veces y llegó lo inevitable. La gran disparidad entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio paralelo ya no era viable ni sostenible. El gobierno de Chávez estableció el control de cambio en febrero de 2003 para contener la fuga masiva de capitales que se generó a consecuencia de un paro de dos meses que realizó la oposición para presionar por la dimisión del mandatario. Éste es el cuarto ajuste del tipo de cambio que realiza el gobierno de Chávez desde que impuso el control de cambio hace casi siete años. El bolívar, que se cotizaba oficialmente a 2,15 por dólar, a partir de ahora tendrá un tipo de cambio dual en función del uso: Bs. 2,60 por dólar para las transacciones consideradas como prioritarias por el Gobierno. El tipo de cambio de 2,60 por dólar será destinado a las transacciones relacionadas con los rubros del sector alimentario, salud, maquinaria y equipos para el desarrollo económico, ciencia y tecnología, así como libros y útiles escolares. También se incluyó bajo esta cotización las importaciones del sector público, remesas familiares, remesas para estudiantes en el exterior, embajadas y consulados acreditados en Venezuela, y pensionados.

Otros sectores como el automotor, comercio, telecomunicaciones, metalúrgico, informático, caucho y plástico, electrodoméstico, tabaco, bebidas y otros se cotizarán a 4,30 bolívares por dólar. De igual forma, se aplicará el tipo de cambio de Bs.4,30 para los viajeros.

En 2009, el desplome de los precios del petróleo provocó una reducción en la entrada de divisas y obligó a disminuir el otorgamiento de dólares al precio oficial para las importaciones. Muchos acudieron al mercado paralelo, donde el valor del dólar se disparó. El petróleo financia cerca del 50% de los ingresos fiscales, pero entre julio de 2008, cuando los precios alcanzaron su alto de $ 147,21, y el primer semestre del año pasado se redujeron casi a la mitad, debido a la caída de los precios internacionales del crudo y la disminución de la producción en 2009. Venezuela además mantiene una fuerte dependencia del petróleo, que genera 94 de cada 100 dólares que ingresan al país por exportaciones.

Consecuencias en el corto plazo. La reacción inmediata será sobre los precios. La inflación se va a disparar, pero es la necesidad de corregir un desequilibrio acumulado muy amplio que era insostenible. Aunque el ministro de Finanzas, Alí Rodríguez, descartó que la devaluación vaya a afectar el comportamiento de los precios de los principales bienes y servicios de consumo masivo, la nueva paridad cambiaria sí va a tener un efecto sobre la inflación esperada para 2010. De acuerdo al ministro Araque, el Gobierno estimó para este año 2010 una inflación entre 20 y 22%, y esa meta ya contemplaba el ajuste del tipo de cambio que se aprobó, pero los analistas sostienen que superará el 35%. Según el economista Orlando Ochoa, estas medidas son como una “lata de queroseno para la inflación”. “Los precios van a subir, pero el Gobierno necesita más ingresos y recibirá el doble por sus exportaciones. Por dar más flujo de caja a Pdvsa nos llevan a esta situación. Gracias a esta devaluación, el Estado venezolano recibirá más bolívares por cada dólar obtenido en sus ventas de petróleo. Es raro ver en el mundo hoy un sistema de cambio que privilegie tanto al sector público: el Estado importa a 2,6 bolívares y recibe 4,3 bolívares por cada dólar de sus exportaciones”. Por otro lado, para el ex directivo del Banco Central de Venezuela José Guerra habrá “más plata para el Gobierno y menos para la gente. Devaluación sin medidas fiscales y monetarias quiere decir inflación”, anticipando una pérdida importante del poder adquisitivo del venezolano.

Tras el retroceso del Producto Interno Bruto (PIB) de 2,9% registrado en 2009, el Ejecutivo Nacional aspira con esta devaluación a estimular e inyectar competitividad en la producción nacional. Sólo el año pasado el sector manufacturero venezolano se contrajo más del 7%, debido al alto costo de los productos importados, y en el caso de las empresas exportadoras, el bajo incentivo de tener que vender dólares producto de las exportaciones al tipo de cambio de Bs. 2,15 hacía poco rentables estas operaciones.

El año 2010 será un año difícil y de muchas expectativas tanto políticas como económicas, y el Gobierno deberá manejar muy bien el tema cambiario y económico, ya que, de no ser así, la presión sobre el nuevo tipo de cambio se agudizará.

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(*) Asesor de inversión

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