En 2017 continuaría crisis de insumos e inseguridad en los campos venezolanos

El 2017 se vislumbra para la actividad agropecuaria con complejas dificultades. El sector deberá superar importantes problemas, entre estos, la falta de semillas.

Así lo informó Antonio Pestana, presidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), quien explicó que la adquisición de las mismas se realiza en el exterior de manera programada. “Decir que las vamos a comprar no significa que vamos a otro país y nos la traemos. Esas semillas se producen por encargo y con anticipación. Las semillas que utilizaríamos en 2017 se debieron comenzar a producir en 2015. Ya en hortalizas no podremos conseguir más semillas, lo que significa retroceder varios años en materia tecnológica y productiva.”.

Sostuvo la propuesta de disponer $1.000 millones de los $13 mil millones en reservas internacionales, a fin de invertirlos en el sector primario y estimular la producción de alimentos.

“Necesitamos que las importaciones también las pueda hacer el sector privado”, señaló Pestana al consultarle sobre los Programas de Abastecimiento Complementario (PAC) y otras importaciones públicas, cuya tasa de cambio se desconoce y coincide con valores regulados.

Expresó que en Táchira, por ejemplo, dichas importaciones sólo las realiza el Gobierno Nacional. De contar el productor con dicha posibilidad, importaría los insumos para la actividad agropecuaria, a fin de obtener productos que serán de menor costo que si se importaran ya terminados.

“Le pedimos al Gobierno Nacional que deje de intentar ser el único productor del país o el único industrial, para permitir que los venezolanos tengamos libertad para trabajar… Lamentablemente ese monopolio gubernamental, en todas las actividades, causa un daño terrible a la producción”.

Cifras preocupantes. Pestana señaló que en 2016 hubo un incremento del área de siembra en maíz. Se pasó de 380 mil hectáreas a 451 mil hectáreas (35% de maíz blanco y 65% de maíz amarillo). Pero no es así en los demás rubros.

Sostuvo que el sector ha expresado al Ejecutivo Nacional, la urgente necesidad de que se establezcan nuevos precios para el maíz, lo cual calificó como “un secreto de Estado”. Recordó que en 2015, tras intervención del ministro de Agricultura y Tierras, Wilmar Castro Soteldo, hubo una modificación positiva en los precios, pero estos ya quedaron desfasados con la inflación.

Aspiran que el nuevo precio, que no debería ser menor a Bs. 250, sea suficientemente justo para los venezolanos.

El cultivo arroz, por otra parte, cerró en 2015 con 47% de abastecimiento, pero en 2016 el nivel será de 425 mil toneladas, equivalente a 35,5% de las necesidades de los venezolanos. Respecto al precio de este producto, que sufrió una especie de liberación, manifestó que si bien esto benefició a los arroceros, no redundó en incrementos productivos, motivado a la falta de insumos.

En producción de girasol, indicó que a la fecha los cultivadores no han recibido semilla y que los períodos se vencieron, por lo cual en 2016 no se habría sembrado girasol en el país, lo que contrasta con las 70 mil hectáreas que se cultivaron años atrás.

Ante las limitaciones del rubro, el sector insta a los productores a migrar a otros como el sorgo, con mejores posibilidades, en términos comparativos. Para el presente año se podrían sembrar alrededor de 20 mil hectáreas, sólo en el occidente venezolano, lo que suma a las 28 mil hectáreas de 2015.

En este sentido, indicó que el gobierno debe “despenalizar los ilícitos cambiarios”.

“Deben entender que si Agropatria no trae los insumos que todos necesitamos y si tampoco hay dólares para importar, hay que crear mecanismos que permitan importar. Al permitir que salgamos a comprar al dólar que se consiga tendremos producción y siempre será un producto más económico que el se consigue revendido o importado de Colombia y de Brasil”.

Respecto al ciclo de emergencia, planteado meses atrás por el sector privado al gobierno, Pestana expresó que “el gobierno nacional no tuvo las divisas necesarias para importar lo necesario, pero tampoco tuvo la disposición de despenalizar el ilícito cambiario para poder importarlos… De nosotros hubo la disposición, pero no hubo manera”.

La inseguridad. A la escasez de semillas e insumos, control de precios en productos agrícolas y otras carencias, se suma la inseguridad en el campo, que deja a los productores sin equipos, producción y con pocas garantía de futuro. La problemática empuja para que la caída del sector se agudice.

Pestana afirmó que “el país y los agricultores están destrozados” a causa de esta. Sin embargo, reconocen que Portuguesa es el estado del país con mejores relaciones con los cuerpos de seguridad. No obstante, refirió que se trata de actividades de reacción ante la delincuencia pero no de prevención.

Asimismo, expresó que se requiere del trabajo en conjunto con fiscalía, jueces y ciudadanía, porque los delincuentes son capturados, con pruebas del delito, y a los pocos días están libres, lo que representa un acto contraproducente para los mismos productores, en el cual “presumes que hay plata de por medio”.

En este sentido, instó a la sociedad a no ser “cómplices” al “comprar objetos robados” o “no denunciar los robos”.

Subrayó que el sector agrícola formal ha registrado 800 robos de transformador. Cada pozo requiere de tres de estos y cada pozo alimenta 100 hectáreas en dos ciclos de arroz o su equivalente en caña de azúcar. Se preguntó, por tanto, cómo se producen.

Fuente: El Impulso / RS