Empresas privadas de alimentos se fortalecen

“Si yo me quejo del Estado, soy un mentiroso”. Así lo dice David Somoza, presidente de la empresa privada Alimentación Balanceada Purolomo, cuyos índices de crecimiento en los últimos 10 años han alcanzado mil por ciento.
Apoyo gubernamental, audaces inversiones y el incremento en los niveles de consumo, gracias al aumento del poder adquisitivo de los venezolanos, han conspirado favorablemente para que el sector privado crezca sin pausa hasta manejar 85% de los procesos de producción, transformación y distribución de alimentos en el país.
Somoza considera el éxito de su empresa una consecuencia directa del aumento en el consumo per cápita de los rubros que procesa, entre ellos huevos y carne de pollo y de cerdo.
Para el año 1998, una persona en Venezuela consumía al año, aproximadamente, 90 huevos, 19 kilogramos de pollo y 4 kilogramos de cerdo. Hoy las mediciones apuntan a que el consumo anual por persona alcanza los 154 huevos, mientras que el pollo y el cerdo ascendieron a 40 y 8 kilogramos, respectivamente.
“Sin las políticas claras que ha direccionado el Estado para que la gente coma más y mejor, mal podría invertir y crecer como lo he hecho. Es mi obligación cubrir las expectativas de consumo nacional produciendo más”, señala.
Para que esas políticas se materialicen, el Estado ha procurado el aumento del poder adquisitivo de los venezolanos, sostiene Gianni Basile, presidente de Pastas Allegri, empresa privada que ha incorporado nuevas líneas de producción para dar abasto a la demanda.
“La capacidad de compra de la población se ha incrementado en los últimos años y, a la par, ha crecido nuestra capacidad instalada”, afirma.

Números optimistas
El crecimiento interanual de la población, calculado en 3%, supone un crecimiento obligado para cualquier empresa que aspire a mantenerse operativa. Pero el reto está en ir más allá y, gracias al acompañamiento estatal, son muchas las empresas que han apostado al éxito y lo han alcanzado.
Alimentos Balanceados Purolomo solía importar todos los pollitos bebés que más tarde se convierten en gallinas ponedoras o pollos para el consumo humano. Hoy, 38% de estos pollitos nacen en sus granjas, tras la instalación de incubadoras industriales de altísima tecnología, con lo que su producción de huevos y pollos ha crecido alrededor de mil por ciento.
Paralelamente han incrementado su producción de carne de cerdo en 50% en los últimos 10 años, con un crecimiento que Somoza considera más importante en tecnología que en volumen.
Destaca también la línea ascendente que Purolomo dibuja en su producción de carne de res, con un crecimiento estimado en 500%, mientras que el alimento concentrado que produce la empresa para animales suyos y de terceros ha hecho lo propio en 200%.
Antonio Gómez, presidente de la empresa de alimentos Agrobueyca, también da cuenta de un notable crecimiento.
Mientras algunos sectores apostaban por la desestabilización social y económica, en diciembre de 2002 Gómez se las ingeniaba para que su empresa, en proceso de conformación, no diera al traste producto de la contracción del mercado.
“Fue una situación lamentable que prolongó nuestra apertura y nos obligó a pagar por servicio de fabricación en cinco plantas. Tras los efectos del paro caímos 2 mil toneladas mensuales y carecíamos de capital para inyectarle materia a nuestra planta nueva y ponerla a trabajar”, relata.
La banca privada le cerró las puertas y fue gracias a un crédito otorgado por el Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes) que Gómez pudo poner en marcha su empresa.
“De 2004 en adelante no hemos dejado de crecer, ese año cerramos en 15 mil 200 toneladas y en 2009 lo hicimos con 435 mil, un incremento de 700%”, ilustra.
Además, desarrollaron nuevas zonas de comercialización y se extendieron a casi todo el país.
Hoy trabajan con tres líneas de producción que ubican a la empresa en el tercer lugar a nivel nacional.
En agosto prevén instalar dos líneas más con las que producirán un total de 52 mil toneladas de alimentos al mes y pasarán automáticamente al primer lugar.
Agrobueyca duplicó su capacidad de almacenamiento, pasando de 50 mil a 100 mil toneladas, triplicó y automatizó la producción de alimentos en sacos y actualmente trabaja en la ejecución de un proyecto para la producción nacional del pollito bebé.
“En octubre tendremos nuestra planta de incubación de huevos fértiles, moderna y de última tecnología, con la cual aspiramos a colocar 1 millón 300 mil pollitos por semana. Hoy, bajo el esquema de importación, sólo llegamos a 850 mil por semana”, detalla.
Pastas Allegri, por su parte, muestra progresos más modestos de los que Gianni Basile, presidente de la empresa, se siente orgulloso.
“Hemos incrementado nuestra participación en el mercado en aproximadamente cinco puntos, adicional a lo que crecemos cada año para cubrir el crecimiento poblacional”, revela.
Relata cómo cuando empezó en el negocio, en 1984, su participación en los anaqueles era de 2%, mientras que hoy representa 18% del mercado.

Trabajar para crecer
“Un empresario de verdad sabe que su principal tarea es dedicarse a producir”, dice David Somoza, quien alude a un proceso de desinversión por parte del sector privado que tiene lugar en Venezuela desde hace más de 20 años.
Considera que el fenómeno responde a que muchos empresarios invierten más tiempo escuchando noticias e intentando ser protagonistas de éstas y poco tiempo trabajando.
“Las condiciones están dadas para que el sector privado crezca, ya sea por la vía de la importación o la producción. Nosotros optamos por producir, pues sabemos que el consumo está allí, creciente y, nosotros queremos ser parte de ese proceso”, sostiene.
Señala que no hay fórmulas mágicas para el éxito más allá de trabajar con sensibilidad social, como parte de lo que considera una de las enseñanzas más importantes de producir en un país que se proyecta hacia el socialismo.
“Este proceso nos ha enseñado que el sector de los alimentos no se puede detener, llueva, truene o relampaguee debemos seguir trabajando porque manejamos un bien común que nos hace una empresa privada, pero de servicio público”, comenta, y dice ubicarse lejos de tendencias saboteadoras.
Gianni Basile aplica la misma receta y asegura que trabajar sin perder de vista los lineamientos del Estado es la vía para el surgimiento del empresario privado, con la comunicación como herramienta para la resolución de cualquier inconveniente.
“Hay un mundo de oportunidades que hay que saber aprovechar y en eso estamos nosotros”, afirma.
Igualmente refiere: “Incrementamos nuestra capacidad de producción en sintonía con las políticas gubernamentales y atendemos a lo económico, pero también a lo social, produciendo alimentos de calidad, ajustados a la regulación que establece el Estado”.
La misma tesis defiende Antonio Gómez, quien ha hecho de Agrobueyca la planta más moderna de Latinoamérica.
Indica que el escenario en Venezuela propicia el crecimiento de la empresa privada: “Ahora es cuando hay cosas por hacer en este país y más que nunca se necesitan proyectos e inversión”.
Gómez puntualiza sentirse fortalecido en su área y con el optimismo y energía suficientes para seguir apostando al desarrollo.
“Si no creyera en mi país y en las posibilidades que ofrece para el sector privado sencillamente no estaría invirtiendo como lo hago. Producir y crecer y hacerlo con la aprobación y el apoyo del Gobierno Nacional es una realidad en Venezuela”, asevera. AVN

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