El declive de la industria petrolera de Venezuela

“La industria petrolera venezolana, cuyos enormes ingresos alimentaron la gran mayoría de los planes gubernamentales, desde los complejos residenciales hasta la educación, ahora se encuentra en un espiral de caos. Para colmo de males el gobierno ha tenido que recurrir a Estados Unidos, su némesis, en busca de ayuda”, señala un artículo de The  New York Times.

Advierte que el declive de la industria petrolera es uno de los síntomas más graves de la crisis económica de Venezuela. “El petróleo representa la mitad de los ingresos del gobierno, un aporte que el presidente Hugo Chávez calificaba de ‘instrumento de desarrollo nacional’. La petrolera  invirtió sus ganancias, más de 250.000 millones de dólares desde 2001 hasta 2015, en diversos programas sociales como la importación de alimentos”.

Estados Unidos siempre ha sido un enorme mercado para el petróleo venezolano. Pero con la crisis de Pdvsa, el gobierno comenzó a importar petróleo estadounidense. Según el diario, a principios de este año Estados Unidos comenzó a enviar más de 50.000 barriles diarios de crudo liviano para que Venezuela pueda preparar su propio crudo de exportación, con lo que “el imperio” se unió al grupo de proveedores que se han vuelto vitales para mantener la industria del país.

La caída del bombeo se ubica en 2,4 millones de barriles diarios, una baja de 350.000 barriles con relación a la producción de 2015. Eso es casi un millón de barriles por debajo de lo que se producía en 1998, cuando Chávez asumió el poder. “Con la petrolera endeudada, dos tercios de sus exportaciones están destinadas a pagar préstamos chinos y otras deudas. Por eso, la empresa se está quedando sin recursos para pagarle a los técnicos internacionales y nacionales”.

“El declive se está acelerando, y seguirá ocurriendo”, declaró al NYT Lisa Viscidi, experta en energía del Inter-American Dialogue. “Las condiciones empeoran cada vez más. Hay mucho menos dinero para invertir”.

Los operadores externos están preocupados porque la debacle de Pdvsa podría sacudir al mercado global y afectar los ciclos de oferta. “Un colapso de Venezuela aceleraría la subida de los precios del petróleo; sería un shock total”, indicó Helima Croft, del Royal Bank of Canada: “Ese país está sufriendo una implosión”. Agregó que en este momento “no hay ningún productor de petróleo que se esté destruyendo de manera tan rápida o dramáticamente como Venezuela”.

Fuente: El Nacional